Rugby

¿Por qué el rugby no es más popular?

7 oct. 2013

Matías Luzuriaga

Se la hacen todos los que ven rugby por la tele y se enamoran perdidamente del deporte, y también se la hacen los aficionados alrededor del mundo: ¿Por qué el rugby no es más grande? Todo el mundo tiene la fuerte impresión de que debería ser más popular, más común entre los europeos. Mucha gente ve el Seis Naciones, algunos siguen la Premiership, o el Top 14, o la Magners, y luego se descargan algún encuentro del Super VX y se dan cuenta de que su entusiasmo tiene razón de ser: el rugby es un deporte adictivo, vistoso por momentos, un deporte atlético que tiene jugadores con buenos cuerpos para vender apretadas camisetas térmicas... ¿por qué no vemos más anuncios con Carter o Steyn? .

Este artículo/ reportajillo será acerca de la gran pregunta del rugby: ¿por qué el rugby no es más popular? .

Claro que el mundial es grande, todo un acontecimiento. Pero es cada cuatro años, y estamos hablando de un deporte que tiene dos competiciones de selecciones anuales, dos torneos mayores de equipos, dos giras de seleccionado cada año, tres o cuatro modalidades distintas de juego (Rugby Union, Rugby League, Sevens, etcétera), con giras de los Barbarians o los Lions cada tanto... no es como si el rugby solo sucediera en los mundiales. En esas dos giras, las selecciones viajan de un hemisferio al otro, juegan contra todos los equipos mayores del continente y la odisea dura unas semanas. El Super Rugby es un campeonato largo, y aparte cada país tiene su propia liga, y la Currie Cup, la Vodacom Cup, las series mundiales de Seven, en las que se puede entrar a disfrutar de buen rugby en verano por 5€ y aprovechar las pocas semanas de sol inglés con una buena bebida. La idea está clara: en todo el mundo, todo el tiempo, hay alguna competición relacionada con el rugby, y además, en distintas modalidades al gusto del espectador..

 .

EL CASO PARADIGMÁTICO .

Como si esto fuera un ensayo clínico, vamos a tomar un paciente que servirá como referencia para nuestro diagnosis, en este caso Argentina. Igual que en los ensayos, hay que justificar la elección: Argentina es, con mucho, el país que más ha crecido en los últimos años en rugby. Desde 2007, se han puesto en marcha planes para formar jóvenes que puedan acceder al deporte profesional; también se han creado selecciones con el objetivo de aunar a las generaciones de deportistas para que se conozcan desde pequeños y la convivencia en el seleccionado sea mejor. Se ha ganado la Vodacom Cup en el segundo año de participación; los Pampas XV han dado buenos jugadores que han llegado al primer equipo de los Pumas. Y sobretodo, se ha entrado en el campeonato más exigente del mundo, en el que se han estado a punto de ganar unos cuantos partidos y se ha demostrado que con una inyección económica, el país puede asentarse muy seriamente en la élite mundial. .

En contra, los malos resultados. Argentina salió del mundial 2007 4º en el ranking mundial, y hoy en día es 10º. Evidentemente, ni en ese momento nadie se creía que fuesen mejores que Francia, ni ahora nadie se cree que son peores que Escocia. Pero hay matices. Durante todos estos años (ya son seis, parece mentira), el staff técnico de los pumas ha sido incapaz de dotar al conjunto de una vocación atacante, ni un sistema válido para enfrentar grandes equipos, ni ha mejorado en nada los grandes problemas del rugby argentino, no solo ahora, sino en los últimos cien años. Argentina es un país reconocido por dos cosas: el scrum y la defensa. Pero eso ha sido así siempre. Todo el mundo sabe que cuando va a jugar contra ellos va a terminar muy golpeados. Pero eso no cambia el hecho de que las selecciones de Santiago Phelan han ido siempre a cubrir el estereotipo de jugador argentino: placador, defensor,  pequeño (más que la media de las bestias del sur) y limitado en las destrezas individuales. Han surgido jugadores muy atléticos como Juan Imhoff o González Amorosino, pero se les da tan poco protagonismo por que no placan tan bien como los otros, se les pone veinte minutos en campo y se les retira sin haber demostrado nada, que ha ocasionado desastres como este fin de semana contra Australia. Lo que ha frenado el crecimiento de los Pumas es la mentalidad argentina. .

Hay una alergia desmedida en Argentina por la gente que no es buena defensora pero sí buena atacante. En el fondo, placar es simplemente no tener miedo de partirse por la mitad en el choque. Si se les pusiera más minutos, estoy seguro de que terminarían siendo buenos defensores. Además, el rugby austral es notablemente amateur. Quiero decir que la idiosincrasia argentina del rugby tiene vocación amateur; muchos equipos están en contra del profesionalismo, sin importarles un pimiento que les ganen a los Pumas por ciento veinte puntos si se tercia, hasta el llegar a extremos como el de CUBA (Club Universitario de Buenos Aires) que les prohíbe a sus jugadores que han sido profesionales en el extranjero la re-entrada cuando quieran retirarse, como el caso de Nani Corleto. .

Es como si, en vez de enorgullecerse por producir jugadores notables que jueguen en las mejores ligas, se avergonzasen de que participen en la vulgarización del rugby. .

¿Tienen razón? Bueno, en parte sí. Me duele ver un partido internacional, pongamos en Perth o en Auckland, o en Johannesburgo, en el que se pite al pateador rival cuando va a efectuar un lanzamiento; me duele que la misma gente que le pone lásers en los ojos a los jugadores de fútbol vaya ahora a ver a los Pumas y le haga eso a señores a neocelandeses, australianos o sudafricanos que van a representar a su país de forma disciplinada y ordenada. No soporto que se silbe a la Haka. Pero eso es a lo que uno se expone cuando se abre al público. Lo que ocurre con el rugby argentino es lo siguiente: antes, los chicos que iban a los clubes (donde se practica remo, regatas, polo, etcéteras) podían jugar a rugby como un pasatiempo y pagarse personalmente las giras por el mundo, donde les daban pal pelo que ni te cuento. Eso ya no es posible. Hoy en día, esa gente necesita becas de estudio, trabajo para compaginarlo con los estudios y el rugby... o sea, ya no tienen tanto dinero. No es que sean gente del arroyito precisamente, no juegan al rugby en potreros ni mucho menos, pero ya no se pueden sacar del bolsillo tours a Oceanía para machacarse con los nativos. En realidad, para que los nativos les machaquen a ellos. .

Y eso es lo mismo que ocurre desde hace años en el resto del mundo. Chicos, Jonny Wilkinson fue el último soldado de la tradición inglesa clásica. El joven recogidito, con su tacita de té, con buenas palabras para todo el mundo y terriblemente callado. El gentleman. De hecho, no es una caricatura: en las publicidades de Wilkinson, siempre sale con un traje oscuro, que no negro, los gentleman no se visten con trajes negros; una camisa con el cuello desabrochada y mirando en lontananza. La verdad es que parece El Mentalista. Hoy en día, olvidémonos de Patrick Jane: la nueva generación inglesa son chicos hipertrofiados, con tatuajes, con peinados horteras sacados de los campos de fútbol, totalmente especializados, que se entrenan como burros y salen a destrozar bares por la noche (en 2011 fueron célebres por ello) mientras enseñan musculitos. Son unos capullos. .

Y ese es el miedo que en Argentina está muy presente; en el resto de países también, y de hecho Australia acaba de echar a James O’Connor del seleccionado por estar borracho en el momento de embarcarse en el avión rumbo a Sudáfrica. Pero en Argentina eso se ha traducido en una lucha interna de profesionalismo vs amateurismo, en la que el profesionalismo va ganando, por que no se puede luchar contra el futuro. Lo malo es que esa misma actitud ha estado presidiendo las decisiones del seleccionador, Phelan, que ha mantenido la idiosincrasia que fue muy buena cuando eran un equipo pequeño que iba a ser apalizado en las giras de otoño, pero no ahora cuando deberían ir a comerse todos los roscos que puedan. .

EL DINERO .

¿Y por qué ha tenido el amateurismo alguna oportunidad de ganar esta pelea? Por que la UAR (Unión Argentina de... venga ya, esto no debería hacer falta explicarlo) no tiene ni un duro. En Argentina hay muchas cosas; hay hectáreas para que algún político ibérico se haga un latifundio, hay glaciares, hay taxistas, hay ballenas, hay armas, hay expropiaciones, pero no hay dinero. Y para que una organización tenga poder ejecutivo se necesita moneda. Mucha moneda. La IRB no tiene dinero para promocionar demasiado el rugby argentino, lo más que puede hacer es ayudar a incluir al país en el Rugby Championship, acercarlos a la SANZAR y tres o cuatro cosas más. .

¿Y por qué la IRB no tiene dinero? .

El rugby, como deporte, no está dirigido por la IRB. Bueno, ellos cambian las normas del deporte y deciden dónde se va a jugar el mundial, pero nada más. El rugby está organizado por la IRB, pero dirigido por las federaciones de cada país, que forman uniones (SANZAR, Fédération Europennee de Rugby) para repartirse la viruta. Esa asociación, llamada coloquialmente FIRA-AER, es el foro para organizar y repartir los fondos para cada país, los derechos televisivos al organizar los torneos internacionales como la Heineken, la Challenge, los dos Seis Naciones y etcéteras. Aparte, dirigen los campeonatos de selecciones en categorías inferiores. En el sur es igual, solo que siendo un mercado más grande, tienen más poder en la IRB. Cada país de la SANZAR controla a sus jugadores estrella (los que van a jugar con la selección) desde pequeños, y firma un contrato que los ata a jugar para equipos solo de Sudáfrica, o sólo de Australia en el caso de los australianos, o solo neocelandés en el caso All Blacks. Controlando a los jugadores, controlan las selecciones, las franquicias del Super XV y, de paso, el mercado de rugby más gordo del mundo, organizan la competición de clubes más importante y prestigiosa, y en general son un Gran Hermano, por que ese control es, además, ético: un jugador de las federaciones de esos países no se puede comportar de cualquier manera. .

Para un jugador, las cosas siguen este orden: empiezan desde pequeñitos en algún equipo, progresan hasta entrar en el seleccionado nacional; se les instruye hasta el más mínimo detalle y, con los años, cuando llegan al primer equipo del club (pongamos un club del Super Rugby) firman un contrato lo suficientemente jugoso si son lo bastante buenos. Ese contrato no lo paga el club, sino la federación del país: los jugadores SANZAR no se atan a un club, sino a un país. Solo pueden jugar para sus países, y si se van, ya no son elegibles para los Wallabies, lo Springbocks ni All Blacks. Claro que si son estrellas y llegan al combinado nacional, pueden ganar desde trescientas mil libras hasta un millón, aunque casos de estos los hay muy pocos. .

Más hacia el norte, en Gran Bretaña por ejemplo, el sueldo medio de un jugador es de cuarenta mil libras,.

Y los mejor pagados no llegan al medio millón de euros. Aunque hay que puntualizar: la carrera de ciertos jugadores de rugby, dependiendo de la posición, puede llegar a los 38 años sin ningún problema, de forma que alguien que ha jugado desde los 21 hasta los 40, suponiendo que su momento cumbre llegue a los 26, puede amasar una buena cantidad. La mejor liga de Europa es la francesa, es la más competitiva, dura y cara del continente. Allí van los jugadores del sur cuando quieren cambiar de aires, ganar algo de dinero y participar de otro tipo de rugby. Pero el mercado europeo es muy distinto de SANZAR: es como el fútbol. Puedes cambiar de un país a otro sin problemas, y seguir jugando con tu selección sin preocuparte. Lo bueno es que, dada la naturaleza del rugby, hay pocos jugadores que ganen tanto dinero, así que las figuras se reparten entre varios clubes y cada año suele ganar un equipo distinto. .

En cualquier caso, el dinero no es muy importante, por que el 75% de los jugadores profesionales estudian una carrera. Las preferidas son económicas, marketing, administración y dirección de empresas, etcéteras. Aunque hay excepciones: Felipe Contepomi se hizo doctor en medicina, especializado en traumatología, mientras jugaba en Irlanda. Tras lo cual se mudó a Francia para levantar dinero y abrirse una clínica deportiva propia. .

Sin embargo, es ilustrador de la mentalidad monetario del rugby: la idea de que la federación de cada país (en el caso del sur) dirija a sus jugadores y a sus selecciones como quieran, y que formen una alianza con las otras dos potencias del sur para montar un campeonato poderoso es muy buena, pero está regida por una actitud un poco conservadora, lo cual lastra sus posibilidades de evolución. Pensad cómo sería la cosa si los que manejan la NFL estuviera a cargo del chiringuito. En el caso de Europa, es más de lo mismo, solo que trasladado a la idiosincrasia de los clubes europeos: mercado de fichajes limitado, al ser incapaces de aumentar la popularidad del deporte, en el cual se termina sobrepagando a jugadores de fuera para que hagan lo mismo que podrían haber conseguido con un mercado interior más competitivo. .

Aparte de todo eso, hay un problema: no hay países potentes que jueguen a rugby. O mejor dicho, no hay países que inviertan una burrada en deporte como para financiar un rugby caro. El ejemplo más célebre de esto fue la posible llegada de Argentina al Seis Naciones después del mundial 2007: se decía que iban a venir los pumas a jugar algunos partidos a España para intentar el ingreso en el torneo europeo, y se apuntaba a que España podía ser la sede del equipo austral cuando estuviesen de gira. ¿Por qué? Pues por que en ese momento todavía no había crisis, y España era un país muy potente en el apartado deportivo, y hubiera sido buenísimo para la IRB contar con un país como ese en el circuito internacional. Argentina no lo es. ¿Cuántos deportistas conocidos hay, aparte de los futbolistas y los tensitas? Pues eso. .

Y de hecho, esto ha sido así hasta ahora: cada vez que España ha mejorado un poco, en el apartado internacional se ha esperado que por fin se diera el paso adelante para poder incluir, no ahora, pero sí dentro de quince o veinte años al XV del León en el Seis Naciones. Pero me parece a mí que la IRB le va a seguir pagando Fanta a España durante muchísimos años. .

LA HISTORIA .

Es un motor básico de cualquier deporte. Tradición, imágenes en blanco y negro, música épica, los tonos básicos convirtiéndose al color, las narraciones eufóricas, Victor Hugo Morales y todo eso. Pero en algún momento la historia se vuelve contra uno, la tradición se anquilosa y antes de que te des cuenta, viene tu consuegra y te dice que por eso los ingleses habéis perdido el lugar como primer país del mundo, y Lady Violet se indigna con un digno mohín mientras tu primo vuela por los aires en alguna trinchera del Somme. Es algo inevitable, y casi siempre un nicho de fariseos y periodistas aprovechados que se preguntan alzando la voz al cielo si los movimientos del nuevo presidente son acordes con la mejor tradición madritbarsista. .

Lamentablemente, en el rugby esto ha concluido en que los resultados de los partidos internacionales son bastante predecibles. Algunos habréis pensado que aquí tenemos un don especial para descifrar los partidos y prever el resultado, pero ni por casualidad. Cualquier aficionado te puede decir quién va a ganar un Irlanda - Sudáfrica o un Inglaterra – Gales. Claro que algunos se dejan llevar por el equipo del momento, o tienen cariño a la forma de jugar de cierto país, o siguen desde hace años a alguna selección y esperan su ascenso a la gloria, pero más o menos como en cualquier otro deporte. Aparte, los jugadores de cualquier selección juegan en ella por años, y años, y años, y años. Las figuras de cada seleccionado pueden estar ocho o diez años jugando para la selección, y siendo el rugby de selecciones la verdadera punta de lanza del deporte, podemos considerar esto una cantidad de tiempo bastante larga. .

Todos esos factores, y el hecho de que algunos países no paren nunca –como Nueva Zelanda, Sudáfrica, Inglaterra, Francia, Australia- por que no quieren perder su puesto en el deporte, hacen que el circuito internacional sea increíblemente duro. Los grandes no fallan, son de hierro. Eso dificulta mucho que una nueva nación se sume a lo que se considera el top del rugby internacional –actual caso de Argentina, por si creíais que nos habíamos olvidado de nuestro caso clínico. .

Aunque la historia tiene un valor positivo: a día de hoy no he conocido a nadie, y quiero decir a nadie, que no se haya asombrado con la cantidad de anécdotas, historietas y discursos que se han dado a lo largo de la historia del rugby. .

En resumen, las razones por las cuales el rugby no es más popular son un par, pero entre ellas hay una interconexión bastante compleja. Para empezar, los mercados deportivos del mundo suelen estar copados por los mismos deportes, incluso entre los países en que el rugby es muy importante –en el caso de Argentina, por uno solo-. Aparte, el rugby internacional es predecible, aunque muy espectacular. A eso hay que sumarles que la IRB no puede promocionar lo suficiente el deporte en países con mucho potencial –como España-, y que no hay difusión de los torneos más importantes del calendario internacional (Super Rugby, por ejemplo). Si a todo esto le añadimos que el deporte está parcialmente sumido en una actitud conservadora (en Europa, sobretodo) y hay una parte influyente del público que no quiere que el rugby se haga más grande –o sea, se vulgarice de alguna manera-, ya tenemos algo parecido a una explicación. .

 .

¿Y EN ESPAÑA? .

Sé que muchos lo estabais esperando, y no me extraña. Es difícil saber quién juega a rugby en España. Hace algunos años, cuando estaba muy metido en el tema, se comentaba que el presupuesto del equipo que más dinero tenía era de unos seis millones de euros. Hoy en día, me imagino una décima parte de eso. El rugby en España ha estado dominado por Valladolid, por los chamizos de El Salvador, en esta década pasada y por los catalanes hace ya varios años. Últimamente, Rugby La Vila (C. Valenciana) ha ganado algún campeonato, aunque creo que han vuelto a bajar a segunda división cuando se les acabaron los ingresos. El último ganador de la División de Honor ha sido el VRAC, el otro de los equipos de Valladolid. .

No vamos a entrar en polémicas al estilo de que el presidente de la federación es un corrupto o un inútil. Esto es España. La política, a ningún nivel, está dirigida por un Hoover o un Augusto o un Sila; la cosa va de amistades, favores, miserias personales, fracasos nunca olvidados, rencores y, por supuesto, lo más español del universo: la envidia. Y no lo digo por que nadie tenga envidia de nadie, sino por que en España cuando se quiere explicar algo siempre se invoca a la envidia “este te tiene envidia, nada más”. Y así se ha creado una especie de nido en la que todos se conocen entre sí, y en el que se dan tantos pasos hacia delante como hacia atrás. A veces parece que la cosa va a mejorar, pero de repente se cambia el seleccionador, se naturalizan veinte jugadores franceses, o se corta alguna sección que empezaba a obtener resultados (como el seven, por ejemplo). La actitud de la IRB es la siguiente: que se arreglen solos, y si en algún momento levantan la cabeza, ya se les dará bombo acorde con sus posibilidades; hasta entonces, buenas noches y buena suerte..

Mi consejo: buscad el equipo de vuestra ciudad y animadlo si os place. Juegan por amor al rugby, sin miras a rascar siquiera un par de miles de euros aunque vayan a desmenuzarse en el campo. Si os gusta el deporte amateur, os absorberá. Y seguro que os dejan entrenar alguna vez para probar, faltaría más..

IRB, España, Argentina, Rugby


blog comments powered by Disqus