Los Niners, los viejos San Francisco 49ers, jugarán la semana que viene en la final de la NFC. Ganaron 36-32 a los New Orleans Saints en lo que se va a convertir en un partido clásico de la historia de la NFL. De hecho, aún quedaban ocho segundos por jugarse y ya lo era, coronado así por cualquiera que siga este deporte, sin excepción.
Mirad, se de sobra que tengo una tendencia a la hipérbola desmesurada, y se de sobra que este deporte fomenta la sensación épica de que lo que está ocurriendo es único casi en cada partido. Pero lo de ayer en Candlestick es una de esas cosas que no te dejan dormir, que te acuestas y sueñas con el partido, que te levantas y te queman los dedos por escribir algo. Lo de ayer es el clásico partido que recomiendas a cualquier no iniciado, que le dices "míralo sin saber nada" y sabes, al 100%, que ese tipo estará enganchado al football para ciento un años.
Hoy no hay una sola esquina informativa relacionada, aunque sea tangencialmente, con la NFL, que no esté buscando un título como loco para lo de ayer. Clásico Instantáneo es como empieza todo el mundo, pero hay necesidad de ir más allá. Es, sencillamente, todo lo bueno que se puede esperar de este deporte condensado en un sólo partido.
Hay que empezar por el final, por dos minutos de emoción desbocada y jugadas fantásticas, de un partido ganado por cuatro ocasiones y por tres perdido.
Antes de lo que se ve en el vídeo, los Saints habían "ganado" el partido con una jugada maravillosa de Darren Sproles. En, quizás, el único gran fallo, hasta el momento, de la defensa de los Niners, Goldson falló un placaje, uno sólo, y Sproles en campo abierto martirizó a Whitner, Willis y cualquiera que saliese en el plano de televisión. Con la mano en el corazón, que alguien diga sino pensó, en ese mismo momento, que el partido se acababa. Porque los Saints por delante, al fin, era lo que el ataque de los Niners no podía afrontar...
... y ahí lo tenéis, en el vídeo. En un drive mucho más sostenido de lo esperado, Alex Smith se aprovechó de una jugada PRECIOSAMENTE DISEÑADA para meterse en la end zone. El movimiento indicada pase en motion para Williams, pero este tenía el cometido de bloquear a Cameron Jordan para que Staley guiase el camino de su Quaterback hacia los seis puntos.
Yo fui de los que creí, y lo confieso sin empacho, que de ser Smith me hubiese tirado en la yarda uno, agotado el tiempo y chutado un FG, porque yo no le doy el balón a Drew Brees con dos minutos por jugar. Jamás. Y así pasó, que los Saints, en un pase EXTRAORDINARIO encontraron a Jimmy Graham justo en la pequeña ventana que Patrick Willis y Donte Whitner dejaron para la recepción y, además, les dejó tirados para irse hasta el TD.
Sí, aquí sí, aquí era el partido para los Saints. Que no me cuente películas nadie, porque no existía un sólo alma en Candlestick, ni viendo la tele, que pensase que Smith iba a llevar a su equipo a remontar esto en el minuto y medio final.
Entonces sucedió que los Saints no usaron la defensa prevent, que siguieron con su plan, con sus blitzes, con su cobertura de Malcolm Jenkins sobre Vernon Davis y este se lo hizo pagar, a lo grande, con una recepción que recorrió todo el campo. Y, finalmente, cogiendo el balón, sujetándolo en una monumental hostia de Roman Harper, para una victoria histórica.
Luego las lágrimas, la emoción, el triunfo. Y Candlestick volviendose absolutamente loco:
El triunfo de los Niners tiene muchas lecturas y, lo anticipo, muchas de ellas apresuradas y sacadas de todo contexto. Pero no soy el primero en hacerlo, ni el último, y he leído suficientes cosas que no me gustan como para ponerme en mis posiciones de ataque.
El partido, hasta esos dos últimos minutos, había sido una absoluta barbaridad. Una maravilla, un canto al football, una danza de destrucción perefecta coordinada por dos de los mejores entrenadores de la actualidad y ejecutada por algunos de los mejores jugadores que pisan un campo de la NFL estos días.
Los Saints se vieron 17 puntos abajo por una serie de pérdidas de balón, hasta cuatro, que les dieron aún más grandeza: ni nervios, ni tensión, ni pérdida de papeles, ni cambio de estrategia. Siguieron jugando como son ellos, y a fe que hicieron todo lo posible por llevarse el partido. Su ataque peleo ferozmente durante toda la tarde, pero se encontró con una defensa que, literalmente, volaba hacia sus hombres.
Los Niners, como no podía ser de otra manera, sólo atacaron a Brees, las más de las veces, con la fuerza de su línea defensiva y dejaron a su secundaria en una zona capaz de llegar a cada esquina. Es tan y tan difícil destacar a algún hombre que me parece injusto hasta nombrarlos, pero lo que hizo Justin Smith no están en los escritos, ejemplificado en esa jugada en la que llevó a Bushrod hasta Brees y, con el corpachón del Tackle entre ambos, aún pudo tirar al QB al suelo:
Pero fue la secundaria, quizás por más inesperado, quien dio el tono definitivo del equipo. Goldson y Whitner, insisto, VOLABAN hacia la línea de scrimage para placar a Sproles o a quien fuese, abortando cualquier screen. Carlos Rogers completó una temporada monumental con, sin duda, el mejor partido como profesional que le recuerdo, jugando sin pass interference a limitar cualquier ataque.
No hace falta hablar de como Bowman y Willis rellenaron el campo, tampoco. Lo que hicieron todos y cada uno de ellos es estar durante 57 minutos, sin conceder un sólo placaje fallado. Ese fundamento, que tanto se echa de menos en equipos peor entrenados, fue lo que les mantuvo en el partido. De hecho, las dos veces que el placaje no fue eficaz, con Sproles y Graham en los minutos finales, fueron los dos TD que casi les cuesta el partido. Eso da la muestra, real, de que los Niners se jugaron el partido en cada placaje y por eso hay que dar todo el valor que merece cada uno de las decenas de ellos que hicieron de forma perfecta.
Parar a este ataque de los Saints, durante tantos drives, es algo majestuoso. Hablamos del mejor ataque de la historia de la NFL, hablamos de que "esta es una liga de QBs, esta es una liga de pase". Mmmmmmmmm. No. Esta es una liga en la que el juego de equipo es el más importante, intenso y decisivo que existe en el planeta, en el que tienes que cumplir en ataque, defensa, equipos especiales y hasta con el maldito long snapper. Así es. Así fue. Y ASÍ SERÁ.
En el otro lado del campo se concluye lo mismo. Concluyo lo mismo. El ataque de los Niners estuvo enfrascado, enlatado, enmarañado, en el sistema de blitzes de Gregg Williams. Porque los Saints demostraron cero respeto al ataque aéreo de San Francisco y se aplicaron a parar la carrera. Con razón. Con toda la razón. Y con gran acierto.
La defensa de los Saints es una gran defensa. Se los números, como los se en el caso de los Patriots o los Packers. Pero esos números, globales, no ponderan que estos ataques que te matan en minuto y medio conceden numerosas porotunidades a los ataques contrarios, las más de las veces por debajo en el marcador y con necesidad de anotar, otras tantas concediendoles yardas a cambio de que quemen minutos del reloj y, por supuesto, al estar más tiempo en el campo no sólo hay más opciones de que te anoten (Perogrullo) sino que el esfuerzo físico, y el cansancio, es mayor. Eso no lo dicen los números, pero hay que estar ciego para no reconocer que estos equipo, al menos dos de ellos (y por lo visto ayer casi que hasta los Patriots, en cierta medida) tienen buenas defensas. Es que, sino, no estarían aquí. Nadie gana si le falla estrepitosamente alguna faceta del juego.
El caso es que la defensa de los Saints detuvo, por completo, al ataque de los Niners durante casi todo el partido, hasta que Smith y Davis conectaron para la victoria aprovechando la, insisto, ausencia de respeto de los de New Orleans en esa faceta del juego.
Lo que demostró el partido de ayer, para mí, es la necesidad de ponderar cada aspecto del juego en su justa medida. Las pérdidas de balón iniciales no llegaron porque sí, llegaron porque los Niners estaban aleccionados para atacar el balón en cada instante. Los pases finales de Smith no lo convierten en mejor QB, o en peor, de lo que era. La defensa agresiva de los Saints les dio una Super Bowl y les trajo hasta aquí. El mejor ataque de la historia sufrió ante una defensa alucinante... hay que sumarlo todo, hay que verlo todo, hay que dejarse de las tonterías que reducen esto a algo tan simple como que gana el que tiene el mejor Quaterback.
Y hay que disfrutarlo y amarlo como, estoy seguro, lo hicimos ayer todos los fans de este deporte. Un partido que no se nos borrará de la memoria. Seguro. Y que da para muchas lecturas, por supuesto, pero la mía es muy clara: football, equipo, ataque, equipos, defensa, equipo, grupos especiales, equipo, entrenadores, equipo, EQUIPO, FOOTBALL. Enhorabuena a todos, que viva la puta NFL.
Publicado por Brasín Regueiro, el 15 de Enero de 2012 a las 10:16 horas.
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Joder Pepe, que no lloré con The Catch III y casi lloro con tu artículo...
¡¡¡Que grande es este deporte!!!
15 de Enero de 2012 a las 18:20 horas.
Braso dijo....
Muchas gracias, chicos.
Yo llevo todo el día pensando en el partido, si es que hasta lo de Foxboro me queda como un recuerdo lejano sin importancia.
Que manera de gozar.
Vamos a Baltimore y a Green Bay a rematar el, sin duda, mejor fin de semana del año.
15 de Enero de 2012 a las 18:59 horas.
Hugacho dijo....
Genial el articulo!!!!
Y totalmente de acuerdo que nadie pensaba que Smith sería capaz ganar el partido a falta de 1:37min.
Go Niners!!!!
16 de Enero de 2012 a las 13:29 horas.
Angel dijo....
Partidazo en toda regla, juro que hasta las lágrimas se me querían salir cuando terminó el partido, amo este deporte y juegos como el de ayer los recordaremos toda la vida!
Nos encargaremos de insultar a todos los entrenadores que usen una prevent al final del partido y de mandar al infierno a los que no se jueguen los 4 & 1.