Champions de la que duele

Hemos tenido que esperar a que empiece noviembre, al día de todos tus muertos, para poder empezar a tener DRAMA del bueno, del rico, del sabrosón, en el siempre bien organizado e inteligente fútbol europeo. Bienvenido sea.
Hay equipos que saben que ya no tienen más opciones que salir a ganar, o quedarse en el intento. Es curioso como se le da una importancia brutal (la tiene) al hecho de acabar la temporada clasificados para Europa y, luego, cuando llega el momento de jugarse las castañas, como que se elude poner el acento en la terrible importancia de estos partidos. Pasa especialmente en las rondas previas de agosto, que te pueden dejar con lo puesto en verano a pesar de lo que peleaste hasta mayo, de lo contenta que estaba la afición aquel día. Pero también pasa ahora, cuando llega el cuarto partido de la fase de grupos y no pocos equipos tienen su futuro, el de media temporada, pendiente de un palo, de una ocasión fallada en un uno contra uno.
El Valencia es el primero de ellos. Mestalla debería llenarse y explotar entre gritos de histeria con la salida de su equipo al cesped en una verdadera final contra el Bayer Leverkusen. El Valencia es el campeón de la The Real Spanish League y, como tal, debería poner una pica en Flandes frente a los alemanes... aunque todos recordamos lo que pasó contra el Schalke el año pasado. Desde luego que no será fácil, pero será fútbol de verdad, del que no se gana entre risas y flores. Es uno de esos partidos que te reconcilian con este espectáculo, porque no hay más oportunidad y, desde luego, que el Valencia quedase en la cuneta tras el cuarto partido de la fase de grupos sería un enorme fracaso.
El Borussia de Dortmund también tiene un envite final contra el Olympiakos. Estos lo tienen realmente mal, aún ganando, pero el caso es que el reloj de final anticipada se tiene que colocar en el Westphallen a la voz de ya, porque tanto Marsella como Arsenal podrían hacer un gran favor a los alemanes: cualquiera que pierda estará en el punto de mira de los dos partidos finales. Ya decimos, es complicado, pero cuando queda una esperanza hay que agarrarla y ver hasta donde llega, y por eso este partido también es DRAMA puro.
Qué decir del grupo de la muerte. Ya dijimos, en su día, que los aficionados de estos equipos deberían estar dando saltos de alegría, y no lamentandose, por tener tanto nivel competitivo en el otoño. El Villarreal no tiene más cartas en la manga y tiene que ganar al Manchester City, nuestro número uno, sí o sí para seguir aspirando a meterse en la segunda ronda. Los PetroCitys también se la juegan toda, porque van por detrás de Napoli y Bayern de Munich, por lo que todo lo que no fuese puntuar en El Madrigal les dejaría con las bragas en la mano. El partido del Olímpico de Munich podría sentenciar el pase de los bávaros a octavos, pero eso supondría una inyección brutal de intensidad por la segunda plaza.
Ya tenemos fútbol esta semana. Fútbol del chungo, de quedarse temblando ante un corner, de diez tipos atrás sudando para evitar una desgracia y un final en tromba para evitar el fracaso total. DRAMA, fútbol. Lo echábamos de menos.



