Strelnieks, clave en el Real Madrid - Olympiacos

Euroliga

La competitividad de Olympiacos, la dependencia del Madrid

10 feb. 2018

Jose L. Rodríguez-Mera R. @joselurr

Luka Doncic, 27 puntos; Vassilis Spanoulis, 0. Y aún así, por increíble que parezca, Olympiacos se llevó una importantísima victoria del Palacio que puede ser fundamental de cara a la Final Four de Belgrado. Con el triunfo, los griegos abren un hueco de 2 partidos (más average) que parece dejar sentenciado 3 de los 4 puestos con factor pista en los playoff: CSKA, Fenerbahce y ellos. El Real Madrid puede echar mucho de menos esta victoria, pues ahora no parece en condición de aspirar más que a luchar el 4º puesto con el Panathinaikos (1 victoria y un +2 en el average en espera del partido en el Palacio), sin perder de vista a Zalgiris y Khimki, igualados ahora en la clasificación..

Una roca llamada Olympiacos

No es algo nuevo, pero una vez más, Olympiacos demostró ser un equipo duro, durísimo, que juega todos los partidos importantes al 100%, concentrado y, pase lo que pase, siguiendo siempre su plan, su estilo de juego. Solo así es capaz de sobrevivir a un partido pésimo de Spanoulis. Dominaron los tres primeros cuartos y se agarraron al partido cuando en el último cuarto el Madrid amenazó con romperlo (+6). Junto al siempre regular Printezis, aparecieron los secundarios para cubrir el vacío de Spanoulis, jugando agresivos hacia el aro y buscando siempre la mejor solución, con especial mención para una debilidad de esta casa, Strelnieks, que volvió a demostrar lo grandísimo jugador que es. Asumió responsabilidad en ataque y anotó varias canastas decisivas, tanto desde el lanzamiento exterior como penetrando hacia canasta..

Doncic dependencia

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14 tiros de campo, 15 tiros libres. 13 faltas recibidas. El porcentaje de uso de Doncic debió ser monstruoso en el día de ayer (Euroliga, ¿para cuándo estadísticas avanzadas?). Y sí, el esloveno estuvo en nivel MVP, pero cuando la única solución de un equipo parece ser un jugador, corres el riesgo que a la que éste falle un poco. Y Luka acabó fallando, sobre todo unos tiros libres importantes, posiblemente fruto del cansancio por los minutos jugados y cargar casi en exclusiva con la ofensiva de su equipo. Sfairopoulos supo ir apretando las clavijas sobre un Doncic que anotó con facilidad en los primeros compases del partido, atacando a su defensor con el bote y anotando tras finta y parada. Olympiacos fue cerrando esos pasillos y obligando al esloveno bien a tirar de fuera, poco acertado, o arriesgar en penetraciones uno contra el mundo. A su vez, la importancia que iba adquiriendo Doncic en ataque hacía que sus compañeros fueran cada vez menos participativos en el ataque. Todo empezaba y acababa en el 2x2 inicial y, a partir de ahí, esperar a encontrar la ventaja. Lejos del balón, el movimiento era inexistente, con tres jugadores estáticos, mirando la jugada: ni un corte hacia el aro, ni bloqueos indirectos...nada más allá de "lo que haga Doncic". Ni siquiera era capaz el Madrid de encontrar a Tavares, pese a los cambios automáticos de Olympiacos y los missmatches que se producían. Bien por la defensa de Olympiacos, bien por la falta de capacidad de movimiento de balón hasta encontrar al pivot en la zona, el Madrid se volvió un equipo unidimensional. .

El cambio de Causeur, o Laso pensando más en defender que atacar

Solo un jugador pareció dar otro sentido al ataque del Real Madrid. Al inicio del último cuarto, con 62-65 en el marcador, el francés Causeur se convirtió en el necesario 2º generador que tanto echaba de menos el equipo de Laso (¡cuánto se echó de menos a Rudy Fernández en esta faceta!). Y es que el francés sí buscó atacar a su defensor sobre bote, creando una nueva amenaza ofensiva. Siete puntos llevaron su firma, dando la vuelta al partido y dejando al Madrid con cuatro puntos de ventaja a falta de seis minutos, en un cambio en el que Laso apostaba por Taylor para defender a Spanoulis y que, a la larga, fue letal. Desde su salida, a falta de seis minutos, repito, hasta el final, el Madrid anotó una canasta en juego (Thompkins) y cinco puntos de Doncic en tiros libres. Con Campazzo una vez más naufragando en partido "grande" y Taylor junto a Doncic, el esloveno se quedó sin ayuda, pues ninguno de los dos se atrevió a atacar al rival, a buscar la canasta, y se convirtieron en meros "pasabolas", facilitando la defensa de Olympiacos. Dejaron solo a Doncic y el esloveno no pudo con todo. Con Causeur o incluso un Randolph aún a medio gas, pero capaz de fabricarse tiros por él mismo, el Madrid tendría mayor amenaza. Pero pensó más en defender que atacar..

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Una jugada final demasiado obvia

Aún con la parálisis ofensiva, el Madrid tuvo un último balón para ganar el partido. Todos sabíamos que Doncic iba a tener el balón en sus manos, y Sfairopoulos el primero, mentalizando a sus hombres en cerrarse sobre él. En este caso, ¿no hubiese sido mejor usar al esloveno como "cebo", atrayendo toda la atención defensiva y buscar sorprender al otro lado del campo? Campazzo y Carroll anclados en las esquinas, el ataque del Madrid estrechó el campo él solo, algo que Olympiacos no perdona. El compañero Marc Castillo lo explica muy bien en el siguiente vídeo:.

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Estrechar el campo, rotar a tiempo, saltar a la ayuda, un nuevo clinic defensivo de Olympiacos ante un Madrid que se lo puso demasiado fácil en los minutos finales. .

Euroliga, Real Madrid, Olympiacos


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