Ciclismo

Innsbruck 2018. el Mundial de las ausencias

29 sept. 2018

@maniobraevasion

Tras cruzar la línea de meta del último mundial celebrado en Bergen en Septiembre del pasado año, Peter Sagan se convertía en campeón del mundo por tercera vez, igualando a históricos del ciclismo como Binda, Van Steenbergen, Merckx y Freire, pero superándolos a todos al conseguir ese logro de manera consecutiva, de 2015 a 2017.  Unos días después anunciaba públicamente que le hacía ilusión estar en la línea de salida de la prueba reina del mundial 2018 que se va a disputar el próximo domingo 30 de Septiembre en Innsbruck, la capital del estado de Tirol austriaco. Pese a que el recorrido duro no le favorece a priori, nadie le puede quitar la ilusión de tomar la salida en el que, de conseguir ganar, sería su cuarto mundial consecutivo.  .

En una entrevista a La Gazzetta dello Sport, el campeón del mundo dejaba abierta la posibilidad de victoria pese a que el recorrido de Innsbruck es más favorable a escaladores. "Nada es imposible". Argumentando que con una preparación adecuada podría pelear por el mundial de El Tirol, recordando que en la carrera Tirreno-Adriático de 2012 llegó junto a Nibali en el grupo delantero en una jornada de kilometraje similar y con unos 3.000 metros de desnivel positivo, en Innsbruck el próximo domingo serán casi 5.000 metros..

Según se ha ido acercando la cita mundialista sus pensamientos han cambiado bastante, probablemente debido al rendimiento por debajo de lo esperado ofrecido por el eslovaco en la pasada Vuelta a España donde su mejor posición fue los cuatro segundos puestos conseguidos en sendas etapas, hasta el punto de que en la entrevista que publicaba El País el pasado día 17, Sagan aseguraba que el mundial de Innsbruck es muy duro para él. Que acudía más "para estar, una presencia, y para llevar el maillot de Eslovaquia", curiosamente declaraciones muy similares a las vertidas por el italiano Nibali esta misma semana provocadas por su bajo estado de forma. El contrato del eslovaco con Bora-Hansgrohe expira a finales de 2019,  se espera que en la rueda de prensa que precederá a la prueba en línea de Innsbruck divulgue a los medios que renovará hasta 2021. Motivo que sería suficiente para acudir a la cita mundialista sólo a mostrar su maillot..

El tirolés será el mundial de las grandes ausencias, Froome, Thomas, Landa, Aru, Porte, todos, por una u otra circunstancia, han renunciado a disputar un mundial que sobre el papel les favorecía en mayor o menor medida. Una oportunidad desperdiciada que para corredores de sus características difícilmente se volverá a presentar a lo largo de sus carreras deportivas porque desde Lugano en el 1996 (5.070 metros) y Duitama en 1995 (5.400 metros) no se disputaba un mundial con un desnivel medio acumulado tan alto..

Las bajas mencionadas, unidas a la incomprensible decisión de Australia cuyo seleccionador ha decidido no convocar a Michael Matthews. Hace que nos tengamos que contentar con un mundial cuya participación, nos cuenten lo que nos cuenten, es una de las más pobres de los últimos años, no solo por ausencia de figuras, sino por el estado de forma en el que llegan algunos corredores. El mencionado Nibali obligando a Italia a depender de un jovencísimo Moscon en una forma envidiable, recordemos que los transalpinos no consiguen una medalla en un mundial desde hace diez años. El resto de favoritos serán los hermanos Yates, Pinot, Kwiatkowski, Quintana, Urán, Kruijswijk, López todos ellos con la forma óptima que da el haber disputado este mismo mes una carrera de tres semanas como la Vuelta. Sumados a los Poels, Bardet, Alaphilippe que sí han preparado el mundial a conciencia. .

Respecto a la Selección Española, el autodescartado Mikel Landa tras no poder terminar su andadura en Giro della Toscana mes y medio después de su reaparición después de haber sufrido una caída en Agosto en la Clásica de San Sebastián, le hizo un favor con ello al seleccionador Javier Mínguez que cumple su ciclo en su sexto mundial al frente, con cuatro medallas conseguidas (ninguna de oro), dato que en la lejanía que da el tiempo podría parecer exitoso, pero analizando la fórmula utilizada de partida en los últimos cinco mundiales celebrados sin una estrategia clara más que la de mantener el grupo unido para Alejandro Valverde, y que durante el mando del vallisoletano jubilado hemos contado con la generación más capacitada para este tipo de citas, el medallero conseguido quizás se quede corto. El murciano, por su edad (38 años) está ante la que probablemente sea su última oportunidad de conseguir un oro mundialista, algo que lleva intentando conseguir durante toda su carrera deportiva. La forma en la que llega se puede considerar óptima, pudiendo haber sido incluso mejor de no haber gastado fuerzas mientras perdía todas sus opciones en la pasada Vuelta a España. Para ello contará con la ayuda de gregarios puestos a su disposición por Mínguez y  sobre todo de Enríc Mas el jovencísimo mallorquín de 23 años que después de haber brillado en la Vuelta por encima de lo esperado está capacitado para hacer un gran papel en este mundial. .

El desenlace lo conoceremos el próximo domingo al paso del mundial por el inmenso valle que recorre de norte a sur el Tirol austríaco desde Kufstein a Innsbruck, con el alto de Gramartboden (899 metros de altitud) de 2,8kms, pendiente media del 11% y máxima del 25% como guinda a un recorrido que de no ser por su kilometraje (265kms) bien podría haber sido diseñado como etapa de una de las últimas ediciones de la Vuelta. Esperemos que a diferencia de lo sucedido en España la distancia esta vez sirva para animar la carrera y nos permita disfrutar de una jornada única. .

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